16 de enero de 2014

El soldado

Mientras tanto caminaba por aquella calle, la neblina bajaba; mi nariz comenzaba a congelarse, no era un día de invierno normal; realmente todo estaba a punto de congelarse.

El camino comenzaba a mostrarse sinuoso, llegar a esa vieja cabaña resultaba más complicado de lo que hubiese imaginado, realmente mi inspiración: llegar a ver a aquella bella persona; mi amada, sé que ella me esperaba.

Realmente han pasado algunos años desde que partí al ejército; hace algunos días recibimos órdenes directas de comenzar a atacar a civiles, no podía hacerlo; realmente realizar tan atroz fechoría sólo era acto de cobardes.

Deserte del ejército, no podía llegar por medios tradicionales, un comando me buscaba; en mi país se castiga con la muerte la traición a la patria; entonces todos los cobardes deberían estar muertos.


Al fin, después de tanto caminar, veo a lo lejos mi casa… ellos se me adelantaron.

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