Mientras tanto caminaba por aquella calle, la neblina
bajaba; mi nariz comenzaba a congelarse, no era un día de invierno normal;
realmente todo estaba a punto de congelarse.
El camino comenzaba a mostrarse sinuoso, llegar a esa vieja
cabaña resultaba más complicado de lo que hubiese imaginado, realmente mi
inspiración: llegar a ver a aquella bella persona; mi amada, sé que ella me
esperaba.
Realmente han pasado algunos años desde que partí al ejército;
hace algunos días recibimos órdenes directas de comenzar a atacar a civiles, no
podía hacerlo; realmente realizar tan atroz fechoría sólo era acto de cobardes.
Deserte del ejército, no podía llegar por medios
tradicionales, un comando me buscaba; en mi país se castiga con la muerte la
traición a la patria; entonces todos los cobardes deberían estar muertos.
Al fin, después de tanto caminar, veo a lo lejos mi casa…
ellos se me adelantaron.
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