La noche asechaba su pensamiento, hace ya algunos años que
la había perdido, no había más rastro de cordura, la mirada ausente, un mueble
más en su casa.
Ya varios años habían pasado desde aquella vez que su mente
había quedado en blanco, su corazón aún lo sentía, ¿será que algún día lo conseguiría?,
ni él mismo lo sabe, aquel dolor que se manifestó desde lo profundo de su alma,
hoy en día no es más que el pretexto para seguir durmiendo.
En plena calma su cuerpo se hallaba, con temor y miedo su
alma buscaba a aquella que había abandonado su vida, el sufrimiento llega de
muchas maneras, uno nunca sabe el origen de sus heridas.
Ha pasado un mes, desde que asistió a su velorio, su cuerpo
en tierra, su alma en vida, y mientras tanto él esperaba que todo pasará… que
la muerte llegará.