16 de enero de 2014

El soldado

Mientras tanto caminaba por aquella calle, la neblina bajaba; mi nariz comenzaba a congelarse, no era un día de invierno normal; realmente todo estaba a punto de congelarse.

El camino comenzaba a mostrarse sinuoso, llegar a esa vieja cabaña resultaba más complicado de lo que hubiese imaginado, realmente mi inspiración: llegar a ver a aquella bella persona; mi amada, sé que ella me esperaba.

Realmente han pasado algunos años desde que partí al ejército; hace algunos días recibimos órdenes directas de comenzar a atacar a civiles, no podía hacerlo; realmente realizar tan atroz fechoría sólo era acto de cobardes.

Deserte del ejército, no podía llegar por medios tradicionales, un comando me buscaba; en mi país se castiga con la muerte la traición a la patria; entonces todos los cobardes deberían estar muertos.


Al fin, después de tanto caminar, veo a lo lejos mi casa… ellos se me adelantaron.

3 de enero de 2014

El teniente

Hacía frío, caminaba por la tormenta, el invierno es más cruel cada vez, sólo era cuestión de unos cuantos pasos y su trajín terminaría; en realidad, todo daba vuelta a su vida, un pirata cualquiera, o al menos de eso lo culpaban; entre los cargos: robo, asesinato, violaciones y un sinfín de fechorías; en los hechos; un joven injustamente castigado.

Durante el verano, el teniente Camarena comenzó a adjudicarse riquezas de manera ilícita, la corrupción dominaba en su gobierno; Manuel, uno de sus hombres y el de mayor confianza había mantenido una política personal de mantenerse siempre al margen a pesar de no congeniar con el actuar del Teniente.

Cada mañana, Manuel lustraba sus botas, preparaba a partir para realizar sus menesteres, no podía llegar tarde, pues el teniente había depositado una gran confianza en su persona; manejaba grandes cantidades de dinero, en realidad nunca le había parecido justo la forma en que su superior lo había conseguido, pero bueno, al fin él es el jefe.

-¡Una auditoria! Gritó el teniente al enterarse de los objetivos del nuevo gobernador, al parecer, su actuar había llegado hasta las esferas más altas. Aquella noche Manuel fue condenado a muerte, el teniente lo acusaba de robo a su persona, de defraudar su confianza, desviar recursos e incluso le sembraron una violación y testigos de un asesinato.


Manuel murió a las a las tres de la tarde en la horca. El teniente hoy sigue gobernando.

2 de enero de 2014

El escritor que no quería escribir.

-La historia es sencilla, un hombre que lo tenía y todo y por cosas del destino lo perdió, en fin, este tipo de historias resultan interesantes, aunque me parece que ya bastante “choteadas” quizá sea una mejor idea escribir una novela, ¿pero de qué tipo?, además me cuesta un tanto de trabajo entrelazar un argumento válido, sin contar con el antagonista, sin duda, algo muy complicado.

¡Ya lo tengo! Un poema, muy sencillo en realidad, veamos “las rosas son… bueno color rosa” al parecer no es tan sencillo como parece; quizá este viejo libro a mi lado me de alguna idea veamos…“El amor no se mira, se siente (…)”, no lo creo, algo complicado, probablemente pueda retomar algo de otro lado, o quizá un cuento, eso siempre vende.

Un cuento… ya se, puede ser sobre algún animal que hable, eso le encanta a los niños, aunque realmente creo que igual que la novela se vuelve algo complicado, aunque… puedo ir a hacer una nota sobre cualquier cosa.


¡Claro! Reportear la cosa más sencilla del mundo, sólo tengo que decir que pasó, aunque no tengo muchas ganas de salir, creo que realmente estoy bloqueado, otro día con más calma, al fin estas hojas no se irán.

1 de enero de 2014

La hoja azul

Lo descubrí, ya hace cinco años que lo tenía guardado, aquel viejo cuaderno donde mis secretos abundaban, aquella hoja azul, aún mantenía un recuerdo de las noches que me dejaron sin pensar en alguna otra cosa.

Ya desde tiempo había intentado olvidar lo que mi corazón aguardaba, pero hoy me doy cuenta que no puedo, en aquella hoja azul me mostraste a cada momento los errores que contigo había cometido.

Me confesaste tu amor y yo, como un tonto, simplemente te deje ir, no luche más por aquel sentimiento que nos embriaga como nunca, ¿acaso el destino tiene algo mejor preparado?

Nos encontramos con tantos amores, sin embargo, todos más falsos que los anteriores, en la realidad, no entiendo cómo nos distanciamos; hoy regresas, tu ser me muestra cada error que cometí.

Tú lo sabes, cuando la miraba a alela, no fue porque la amará, en realidad trataba de eludir el sentimiento que tenías por aquel hijo predilecto, no entiendo lo que le observabas, me contaste tantas veces de tus sentimientos hacia aquel, que tuve que hacerme a un lado.


Hoy es la oportunidad de cambiar todo, podemos volver a intentarlo, sólo tú tienes que tomar la decisión.