Como todos los años Margaret se preparaba para un crudo
invierno, cansada de los problemas con el clima, de por si siempre hacía frío
en su casa, en invierno las tormentas azotaban y el día era mínimo, por eso
decidió sentarse un día y pensar en lo maravilloso que sería un clima tropical,
el seguro la alegraría (…).
Como todos los años Julio se preparaba para un cálido
invierno, cansado de tener que soportar temperaturas tan extremas, la selva no
daba oportunidad de un invierno más frío, por eso decidió sentarse un día y
pensar en lo maravilloso que sería un clima gélido, el frío seguro lo alegraría
(…).
Aquella noche todo comenzó a cambiar, el frio comenzaba a
desaparecer, Margaret sudaba como nunca en su pequeño iglú, al salir al
amanecer su casa comenzaba a expulsar agua, el cielo despejado como nunca
antes, era un milagro, decidió plantarse afuera de su hogar, colocar unas sillas
y tomar el sol como en aquellas imágenes de televisión con las cuales había
pensado en los últimos días, todo era maravilloso el clima totalmente tropical.
Aquella noche todo comenzó a cambiar, el calor comenzaba a
desaparecer, Julio se congelaba como nunca en su palapa, al salir su casa al
amanecer todo estaba nevado, el cielo nublado como nunca antes, era un milagro,
decidió plantarse afuera de su hogar, realizar muñecos de nieve como en
aquellas imágenes de televisión con las cuales había pensado en los últimos
días, todo era maravilloso el clima totalmente congelante.
Todo marchaba bien, cuando de pronto el calor ya no la
dejaba pensar, al parecer su ropa no había sido diseñada para esos climas, decidió
quitarse todos los abrigo, quedarse en interior, al voltear su casa desaparecía de su vista,
aquella fortaleza en las tormentas comenzaba a desaparecer ante el avasallante calor
tropical, su pertenencias se iban de ella, al intentar correr el piso se tornó
fangoso, la nieve comenzaba a derretirse, todo se volvía en pesadilla.
Todo marchaba bien, cuando de pronto el frío ya no lo dejaba
pensar, al parecer su ropa no había sido diseñada para esos climas, al correr a
su casa se dio cuenta de que no tenía ningún abrigo, nunca lo necesitó, camisas
y pantalones cortos, al intentar tomar su automóvil para comprar unos abrigos,
las llantas no estaban preparadas para la nieve, patinaban y se congelaba el
auto, todo se volvía una pesadilla.
Como todo invierno que se respete, había alguien que
controlaba el paso de la época, para ello estaba Jack Frost, un elfo legendario
que permite que se den las condiciones idóneas para aquella estación del año.
Sin embargo, no todo marchaba bien, al parecer Jack estaba harto
de recibir quejas todo el tiempo, la semana pasada la señora Williams envió una
carta pidiendo un poco más de calor, pues era complicado trasladarse con aquel frígido
clima y el señor Fernández solicitaba más frío, pues quería que en su casa
tropical cayera nieve.
-Estoy cansado de estos humanos, quejas y quejas todo el
día, uno no puede complacerlos a todos, pero me las pagarán, si tanta nieve
quieren se las daré, que si más calor, pues lo tendrán…
… a la mañana siguiente tanto Julio como Margaret despertaron,
todo parecía haber sido un mal sueño.