Aquella mañana desperté como todas las anteriores, en mi
mente su rostro penetraba mis penumbras, no podía dejar de pensar en ella,
aquel azabache que caía de su pelo no dejaba lugar a duda, ella era la
indicada, pero surgía la pregunta, ¿cómo decírselo?
En más de una ocasión prometí de frente a su puerta dejar
todo complejo detrás, pero, ¿qué pasaría si me decía que no?, en realidad esa
fue la razón de lo que hoy me arrepiento, han pasado ya los veranos y además
del desconsuelo de haber solventado aquel dolor, aquello cada día se vuelve una
tortura.
En mi cuarto me mantenía ajeno a la realidad, en miles de
telarañas encrucijadas en la melancolía de mi pensamiento, su sola voz me hace
despertar de tan sombrío sueño; todo es nada, porque ya lo dijo Calderón, “la
vida es sueño y los sueños, sueños son”, pero ¿en verdad estoy molestando a
Morfeo?, o ¿únicamente la esquizofrenia de mi mente te mantiene a mi lado?
No lo sé, en realidad, tengo mis dudas de aquel futuro
incierto, ya en varias ocasiones me he mantenido en secreto como una verdadera
llave oculta, para no debelar el misterio de aquel ropero, hoy lo he decidido;
el mundo está hecho de valientes, pero.., ¿cómo saber si lo soy?
Hoy no encuentro un misterio más oculto que tus labios,
aquellos que en más de una ocasión soñé que besaba, tus ojos envuelven mi alma,
alma robada por el más profundo de los infiernos; no entiendo, no me queda
claro, hoy es la última vez.
Hoy me despido, hoy te saludo, en realidad, únicamente
depende de ti, mi corazón ha muerto, pero tú puedes ver más que lo material, el
alma se mantiene en silencio, hoy recobra su sentimiento, hoy decides, mi amor,
mi vida o mi alma.
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